El Sevil

la ha conquistado su segunda Copa de la UEFA consecutiva al
superar en una final histórica al Espanyol, en un duelo que se resolvió en la tanda de penales. Andrés Palop se ha convertido en el gran héroe del conjunto nervionense, con sus espectaculares intervenciones durante el partido, y sus tres vitales paradas en los penales. La gloria vuelve a visitar Sevilla.
Si un equipo anda con diez, va perdiendo 2-1...y empata en el último suspiro, lo mas habitual es que a uno le dé un infarto. Lo que pasa es que el corazón del Sevilla es inmenso, insuperable. Y por ello no se han hundido. Los penales le han dado un título. Que poco a poco se convierte en 'un ´título más'.
Y es que España esta de fiesta pues cuando se enfrentan en una final dos equipo de un mismo país la fiesta es completa pues ya sabes que tu país gano una copa internacional, salvo que seas muy fanático de uno de estos equipos.
Si alguien salió enchufado fue el Sevilla. Como si quisieran marcarle el quinto gol al Middlesbrough. Sólo faltaba que las cámaras enfocaran al inolvidable aficionado de aquella final. Fíjense si es famoso, que no les tengo que dar más detalles de él, porque ya saben de quien hablo.
Maresca, el hombre de las finales, se ganó el puesto en el equipo. Normal, con los dos últimos goles que había marcado, hu

biera sido ilegal no alinearle. El italiano, Kanouté y Luis Fabiano la quisieron liar de salida. Era un aviso e intenciones.
Poco a poco el Espanyol se fue estirando. Bajo el mando de De la Peña y el extraordinario posicionamiento de Moisés, los blanquiazules se quitaron la timidez. A base de disparos lejanos. El Sevilla, justo lo contrario, quería meterse con la pelota en la red. Y así es muy difícil.
Pero al filo de la veintena de minutos dejó su primer zarpazo el héroe d
e la noche: Palop ¿Que cómo lo hizo? Pues dándole una asistencia de gol a Adriano, sacando con la mano desde su propio área. Sí, que lo han leído bien. El brasileño se plantó ante Gorka, y estalló Nervión. El final sería igual de feliz que este momento.
Pero la noche venía marcada por los toboganes. Arriba y abajo, abajo y arriba. Le tocó golpear al Espanyol. Fue Riera, ese jugador que se ha desaprovechado en los últimos años, pero que en su retorno al fútbol español ha demostrado tener una de las cinco mejores zurdas españolas, aunque el gol fue con la derecha.
El Espanyol llegaba más, pero el extraordinario despliegue físico de los andaluces fue clave. El partido de Poulsen fue fantástico. Lo de Puerta ya es de otra galaxia. En verdad, con este chico no puedo ser imparcial. Una lástima de periodista por mostrar sus gustos. Sí, lo sé, pero es una final. Y las finales son diferentes a todo lo demás.
Poco a poco se fue difuminando el Espanyol. Desilusionado por su falta de gol, volvieron a ceder el campo ante un Sevilla que se encontraba ahora en la parte superior del tobogán.
Pero una final preciosa, imprevisible, viviría un gran palo, para los españolistas y para los neutrales. Fue la expulsión de Moisés, el mejor blanquiazul en la fiesta de Glasgow
Desde ahí y hasta el final, el dominio será en su integridad sevillista. El Espanyol ya sólo pensaba en los penales. porque jugar de tú a tú en la prórroga sería como suicidarse, pero sin el como.
Y comenzó la prórroga. Que el Sevilla marcara era cuestión de tiempo. Bueno, teniendo al peor Kerzhakov de toda su carrera era la única esperanza periquita de evitar la tragedia. Y todo parecía ir por el buen camino.
Pero llegó

el hachazo sevillista. En el peor mome
nto. Porque que a un rival que agoniza le marques el gol en el último minuto de la primera parte de una prórroga debe ser la leche. Y lo hizo Kanouté, que es un crack. Y lo es porque ha jugado un partido malísimo, pero ha conseguido salir en la foto del gol.
Segunda parte. Ningún aficionado del Espanyol, digo ninguno, pensaba en el milagro. Pero en el campo estaba Jonatas. Un brasileño que ha pasado a la historia por el secuestro de su padre hace unos meses y no por su fútbol había entrado al campo minutos antes con una sonrisa extraña. ¿Qué es eso de que un jugador se salga riendo al campo en una final? Como buen creyente que será, alguien le haría ya saber que la iba a meter.
Y vaya si la lió. Con la hinchada catalán llorando, y cinco minutos por delante, apareció el tal Jonatas. Un zambombazo desde fuera del área que se clavó en la aorta de los sevillistas. Pero lo de esta noche es algo que roza lo inédito. Nadie se hundía cuando recibía un palo. Y cuando la inercia debía ayudar al Espanyol, pasó lo que pasó en los penaltis.
Qué feliz se queda uno de ver un partido así. Se siente como si hubiera levantado el título. El Espanyol lo rozó. Pero eso, la verdad, es que sólo lo ha hecho Javi Navarro. El capitán del Sevilla. Ese equipo del que su presidente dice que es el mejor del mundo, y que ha ganado dos veces la Copa de Europa. Ya vendrá el momento de la Champions. Ahora, a disfrutar de la segunda Copa de Europa. Porque Sevilla hoy no duerme. Y el fútbol ha despertado su misticismo. Para millones de personas, lo más importante que hay en su vida. Les entiendo.
Lanzamiento de penalesKanouté (SEV): marca. (1-0) Luis García (ESP): para P

alop. (1-0) Dragutinovic (SEV): marca. (2-0) Pandiani (ESP): marca. (2-1) Alves (SEV): falla. (2-1) Jonatas (ESP): para Palop. (2-1) Puerta (SEV): marca. (3-1) Torrejón (ESP): para Palop. (3-1)