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17 de julio de 2007

Mal comienzo

Se dio inicio al cuadrangular organizado por Sporting Cristal, sin lograr resultados positivos para los dos cuadros peruanos participantes, pues en la primera fecha los dos recibieron la misma cantidad de goles y solo uno logro el descuento de un gol.
San Martín que jugo el primer partido cayó derrotado por 4-1 ante la U Católica de chile, dirigido por Chemo del Solar.

En el encuentro de fondo Sporting Cristal no logro convencer en ninguna de sus lineas y por el contrario se jugo un partido para el olvido donde cayó por cuatro goles a cero en su recinto de San Martín de Porres, con su flamante contratación de su estrella ¨Chorri¨ Palacios.

El técnico de Sporting Cristal dio declaraciones explicando el porque de su derrota:

“Nos pasaron por encima. Estamos muy lejos, mientras ellos son un equipo compacto a nosotros nos falta mucho todavía. Nos falta un montón para llegar a donde queremos y que esto nos sirva para darnos cuenta del momento en el que se encuentra Cristal”, mencionó.

“El primer tiempo se van ellos con una ventaja hasta cierto punto exagerada. Intentamos con los cambios hacer algo, pero no resultó. Hay jugadores que tienen mucho tiempo de jugar y esto es muy complicado contra equipos tan compactos como este”, prosiguió el entrenador.

El toreo Clausura esta por empezar y el equipo del ciego no convenció a nadie, Oblitas aclaro sobre eso, “Nos queda muy poco para el torneo y hay que ser conscientes de que nos falta un montón. En el fútbol no hay que poner excusas, hoy no le podíamos ganar a Liga ni a ningún otro equipo”, finalizó.

15 de julio de 2007

No contaban con su astucia

Argentina convirtió en pesadilla el sueño mexicano y con la maestría de Leonel Messi y de Juan Román Riquelme goleó este miércoles 3-0 en Puerto Ordaz para repetir ante Brasil la final de hace tres del torneo sudamericano.

Los mexicanos se plantaron en el estadio Cachamay de Puerto Ordaz con la ilusión de ser finalistas de la Copa América y fueron sacudidos por Argentina, que los dominó y les enseñó a ser efectivos en los momentos oportunos y necesarios.

Heinze abrió el marcador al m.45 en un pase preciso de Riquelme, Messi tuvo una genialidad al 61 que de hecho selló la victoria de Argentina y Riquelme convirtió de penalti al 65, aunque mereció haberlo hecho en cualquier otra jugada.

Los mexicanos fallaron en sus remates. Le plantaron cara a Argentina en la primera parte, pero cuando la tuvieron a tiro, su volante Guardado la dejó en el poste y ya con la goleada encima, Argentina se comportó generosa y los últimos 30 minutos pasaron sin pena ni gloria.

El partido había comenzado entre iguales con un México que se sentía con derecho a la grandeza y acabó por ser un juego entre un maestro y un alumno.

Los dos se trataron con respeto desde el arranque del partido aunque no por ello dejaron de tomarse el pulso directamente, cara a cara con roces personales, balones picados, todo para descubrir un poco la estrategia del que estaba enfrente.

Basile alineó cuatro defensas, tres volantes, un enganche y dos en punta, Messi y Tévez; México salió con un 4-4-2, y los puntas eran Juan Carlos Cacho y Castillo.

Pronto comenzó a funcionar la maquinaria de Argentina y la defensa mexicana y su portero fueron sometidos a un bombardeo de centros y tiros de Riquelme, la mayoría originados en faltas de México.

Por este camino, Argentina llegó y llegó hasta que Heinze estuvo en el lugar preciso para hacer el gol de la ventaja, en el límite de los 45 minutos.

Riquelme midió con una precisión milimétrica y mandó el pase directo a la zona donde llegó Heinze, que se elevó por los aires y con el tobillo izquierdo se la cambio a Oswaldo para el 0-1 a favor de Argentina.

Tévez intentó la estrategia de romper la defensa mexicana en jugadas personales y con ello logró una gran oportunidad cuando estuvo ante el portero Oswaldo Sánchez, que logró atajarle un tiro difícil.

Los mexicanos labraron su propio camino con Arce por la derecha, que atacó pero sacó pocos servicios y por ello el mejor lado de México fue el de Guardado, el izquierdo, que con habilidad les dio problemas. Por el centro y con movilidad, Castillo luchaba por controlar una.

Guardado tuvo la mejor oportunidad de México en el 35 al estrellar en el poste un disparo y si lo falló fue porque el balón le quedó en el perfil derecho y tuvo que cambiar porque es zurdo natural.
Con el gol de Heinze, los equipos se fueron al descanso a revisar la estrategia para el complemento y fue México el que tomó la iniciativa de cambio y puso a jugar a Medina por el amonestado Torrado y a Bravo, el goleador mexicano, por Cacho.

A la reanudación llegó una selección argentina mandona, que derrochaba autoridad en el campo y la tranquilidad de tener la ventaja para dejar hacer un poco al rival.

México encontró más espacios para Nery Castillo y éste de inmediato creció con una llegada por derecha en el 50 que remató a pierna cambiada con poco ángulo y que rebotó en el larguero después de superar a Abbondanzeri.

Messi comenzó a hilar fino en los dos carriles, por los cuales se movía con facilidad y en el 61 sentenció el partido al entrar por la derecha y levantarle con suavidad la pelota por arriba del portero mexicano para el 0-2.

México se desdibujó con esta genialidad de Messi y su defensa se volvió una esponja que dejaba pasar rivales y balones juntos. El tercer gol argentino nació en una falta de Rafa Márquez sobre Tévez que el árbitro marcó penalti y Riquelme convirtió en gol.

Y en los últimos 30 minutos desapareció del campo el "tri" que le ganó a Brasil en primera ronda y su grupo y el que goleó a Paraguay para dejar su sitio al México que siempre se queda tirado a la orilla.

Fue un balbuceo el esfuerzo mexicano por levantar la cabeza y por retomar el esquema y la propuesta, pero enfrente la albiceleste le hizo ver que aunque se ha acercado en los últimos años, su calidad está todavía a la distancia.

Fiesta Gaucha

La selección de Brasil se convirtió en la primera clasificada a la final de la Copa América 2007, al derrotar a Uruguay en la lotería de los penaltis, por 5-4, tras igualar 2-2 en los 90 minutos.

Fue obvio que el clásico iba a ser de "muerte" desde el primer minuto, con un planteamiento muy claro por ambos técnicos, uno para sorprender (Brasil) y otro para aguantar el aluvión (Uruguay).

El respeto de los 22 jugadores en la cancha fue el mayor provecho en los primeros diez minutos de juego, donde el nerviosismo en el césped del "Pachencho" Romero se reflejó en algunos pases equivocados.

Pero la fiesta brasileña comenzó en una precisa llegada de Julio Baptista por la derecha y fue el defensor Maicon (m.13), tras un rebote en el arquero Carini, el que empujó a la red para el 0-1.

A los 15 minutos, el partido se paralizó después que una torre del estadio sufrió un apagón.

Después de trece minutos sin jugar, el árbitro Óscar Julián Ruiz decidió reanudar el duelo mientras los jugadores tocaban el balón para no enfriarse.

Uruguay no se desordenó e intentó poblar el centro del campo con Pereira, García y Rodríguez, para detener a Gilberto Silva, Mineiro y a Julio Baptista, que buscaban alimentar a Robinho y a Vágner Love.
Los celestes se perdieron el empate con Diego Forlán (m.41), que hizo lucir a Doni, que se transformó en la figura apenas dos minutos más tarde a un remate de Recoba, que antes tuvo casi un tanto "olímpico".

Si de méritos se trata, el equipo de Tabárez lo tuvo en esos momentos, aunque fue Brasil el que reaccionó con un cabezazo de Vágner Love (m.45) ante Carini.

Una gran jugada de Maicon con Robinho fue protestada por los delanteros canarinhos como un posible penal.

La insistencia de los uruguayos que fueron creciendo llegó en un rechazo de Doni, que dejó el balón a Diego Forlán (m.45+4), para que el nuevo delantero del Atlético de Madrid empujara con remate cercano al palo derecho a la red.

Brasil, que parecía perdido en la cancha, reaccionó poco después con un tiro libre de Robinho que encontró a Julio Batista (m.45+8), quien libre de marca empujó a la red.

Los brasileños se encontraron con la ventaja antes de cerrar el largo primer tiempo, lo que hizo presagiar una segunda parte con mucha intensidad, uno por aumentar la diferencia y otro por encontrar el empate.

Y fue así, porque Robinho (m.49) dio el primer aviso con un tiro libre con comba y nuevamente repitió con otro desde la derecha (m.53), que esforzó a Carini para evitar el tercer gol.

Por momentos, el equipo de Carlos Dunga perdió el control del balón y fueron los uruguayos lo que dieron el ritmo, pero sin concretar con solidez frente a Doni.

Brasil se durmió en los laureles y los celestes igualaron en una gran jugada de Cristian Rodríguez por la izquierda.

El centrocampista encontró primero la cabeza de Forlán, que desvió hacia la derecha donde entró Sebastián "El Loco" Abreu (m.74), que llegó a tiempo en el segundo palo para igualar.

Con Robinho muy perdido en la cancha, el mérito de los celestes fue aprovechar la velocidad de Forlán, que corrió durante los noventa minutos.

Casi al final, Alex (m.88) no tuvo suerte en un tiro libre que pudo cambiar la historia.

En los penaltis, convirtieron Robinho, Juan, Gilberto Silva, Diego y Gilberto por Brasil, fallando Afonso y Fernando, mientras por Uruguay marcaron Andrés Scotti, Ignacio González, Cristian Rodríguez y Abreu, errando García al palo, Forlán y Lugano ante Doni.

Brasil jugará la final contra el ganador del encuentro de este miércoles en Puerto Ordaz, mientras que Uruguay lo hara con el eprdedor del mismo encuewntro porel tercer lugar dela Copa.